
Episode 11
Episode 11 | 41m 6sVideo has Closed Captions
Elena gives La Favorita another chance, meets Felix and discovers a shocking truth.
Elena reconsiders La Favorita’s future, meets Felix, and uncovers a shocking truth as friendships falter and romances shift.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

Episode 11
Episode 11 | 41m 6sVideo has Closed Captions
Elena reconsiders La Favorita’s future, meets Felix, and uncovers a shocking truth as friendships falter and romances shift.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch La Favorita 1922
La Favorita 1922 is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship-No, no queda; el tarambana de mi hijo, que os llevó todo el que quedaba, pero vamos, que si quieres matarrata para tus clientes, lo tengo de oferta.
-¿Sabe dónde puedo comprar más hielo?
-Claro que sí.
Fuera de aquí, que desde que estáis viniendo mi mano es más inútil de lo que ya era.
Sois unas aprovechá, y tú la peor de todas, que le hace ojito y le pones la cabeza como un bombo.
-Basta ya, madre.
No le hable así.
-¿Pero que tú vas a defender a la fresca esta?
-Que no, madre, que ella es... [ Música romántica ] No sé cómo describirla, pero sé cómo me hace sentir.
Cuando estoy con ella, el tiempo se me pasa volando, y habla mucho, mucho por los codos, pero lo que dice me divierte.
Cuando sale por esa puerta me paso el día entero esperando para volver a verla.
-Yo creo que le gusta.
-¿De verdad piensas eso de mí?
♪♪ -Bueno, ya sabes que lo de pensar no se me da muy bien, pero sentí... Lo siento muy fuerte.
♪♪ ♪♪ -Pero bueno, ¿tú no tienes que trabajá?
Vamos a trabajar ahora mismo.
Serás holgazán.
Yo no sé en qué quieres emplear tu tiempo.
Holgazán, gandul.
♪♪ ♪♪ -[ Suspiro ] -¿Un poquito más de brazo de gitano?
-Lourdes, es que ya nos hemos comido el pisto, las torrijas, todo.
-Es que esto de estar de brazos cruzados sólo porque no haya luz es desesperante.
-Porque no hay luz, no hay hielo, no hay clientes.
-Bueno, menos queja, que yo llevo aquí dos días encerrada en casa y vosotras 15 minutos.
Menuda papeleta: yo subiéndome por las paredes sin parar de cocinar y vosotras en el restaurante, de brazos cruzados.
-Menudo desastre.
¿Tú por qué pones esta cara?
-¿Yo?
Yo no he puesto ninguna cara.
Si estoy tan preocupada como vosotras.
-¡Ja!
Pues cualquiera lo diría.
-Chicas.
-¿Ya hay luz?
-¿Ya podemos volver?
-No, no hay luz, pero necesito que vengáis al restaurante un momento.
-¿Nos vas a contar qué pasa?
-Madre mía, yo no veo tres en un burro.
Al final acabamos en una casa de socorro, ya verás.
-Pero tenemos cena de gala y no hemos preparado nada.
-Tranquila, está todo listo.
-Pero ¿Qué pasa?
A ver, que yo quería volver, pero no para que me dé un telele.
-Pero ¿y quién viene?
-Las invitadas más ilustres a las que serviré jamás.
-Vosotras.
-Eso ¿por qué?
-Porque os quiero... ...y porque se va a echar a perder el pescado.
Así que a la mesa.
Vamos.
[ Música suave ] ♪♪ ♪♪ -Elena, ¿podemos hablar?
-Mm-hmm.
-Quería comentarte que lo del hielo fue culpa mía.
Fui yo la que lo dejó en el patio para que se echara a perder y así despidieras a Roberto.
-¿Por qué hiciste eso?
-Pues porque empezó una guerra absurda contra mí.
Fue él el que pidió tantos quesos para que pareciese mi culpa.
Él que hizo desaparecer la reserva de los Suárez de Balboa.
Te juro que pensaba al principio que podría con todo esto, pero he caído tan bajo como él.
Elena, creo que lo mejor es que me marche.
-Ana, todos cometemos errores.
Si no, mírame a mí.
Bueno, eso no me hace mal en mi trabajo, ¿no?
Eres la mejor jefa de sala que conozco.
Olvídate de eso y siéntate en la mesa, que si no sé que me voy a enfadar.
-Elena, por favor, déjame que te ayude con alguna cosita, que me voy a oxidar.
-Claro.
Lourdes, encárgate de la salsa, que está al fuego.
-Vale.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ [ Tono tenso ] ♪♪ [ Estruendo metálico ] [ Música suave ] LOURDES SÍ ♪♪ ♪♪ LOURDES NO ♪♪ ♪♪ -Madre mía, has cogido el champán más caro que tenemos.
-Despliegue.
-¿Esta fiesta no será porque me quedo, ¿no?
¿Alguna me va a decir qué es esto?
-A ver, Lourdes, estuvimos hablando y pensábamos que lo mejor era que pararas y te recuperaras.
Así que votamos a ver si te quedabas o no.
-Vamos, que me queríais dar puerta, ¿no?
-Lourdes, hemos votado que te quedaras.
-Todas no.
Una de vosotras quiere que me vaya.
-¿Qué piensas, que soy yo?
-¿Quién iba a ser si no?
A ver, Lourdes-- -Fui yo.
-¿Tú?
¿Cómo que tú?
-Sólo quiero que te recuperes.
-Lourdes, por favor.
-Chicas, chicas, ya está, de verdad.
No discutamos, por favor.
No esta noche.
[ Música triste ] Yo os he llamado porque quería daros las gracias.
Porque nada de esto habría sido posible sin vosotras, y porque sois las compañeras que siempre soñé.
♪♪ Pero hoy toca despedirnos.
♪♪ -¿Cómo, despedirnos?
Esta es la última noche de La Favorita.
-¿Qué?
Pero... -¿Cómo que la última noche?
-Sé que no es lo que queremos, pero lo he estado pensando y no hay otra solución.
-¿Cómo que no?
Conseguiremos que los clientes vuelvan.
-Yo tengo una lista con ideas.
-Seguro que son muy buenas, Ana, pero los clientes no son el mayor de nuestros problemas, la verdad.
-Es por el malnacido ese de don Benito, ¿no?
-Es que no podemos seguir así.
Yo no me puedo arriesgar a que os pase algo, alguna de vosotras, me moriría.
♪♪ Así que sólo se me ocurre cerrar.
♪♪ Mañana me vuelvo a Sevilla con mi suegro.
♪♪ -Os he hecho unas cartas de recomendación para las casas más nobles y mejores que conozco.
No os faltará el trabajo.
Seguro que además será más estable que éste.
♪♪ Lourdes, a ti no te he hecho, porque he pensado que te vengas conmigo y seas mi cocinera, y así podré cuidar de ti.
♪♪ -Gracias.
-Entonces, ha ganado él.
-No, hemos ganado nosotras.
Porque durante un tiempo hemos conseguido que esto sea real.
Eso lo hemos conseguido entre todas.
♪♪ Entre todas.
♪♪ Así que por nosotras.
♪♪ Por las favoritas.
♪♪ -Por las favoritas.
-Por las favoritas.
[ Tintineo de copas chocando ] -No ha sido culpa tuya.
Has hecho lo que has podido.
-Pero ha vuelto a pasar, Lola, y otra vez tu dinero.
Otra vez tu dinero.
-Mi dinero ha servido para mantenerte con vida.
No se me ocurre inversión mejor.
-La verdad es que soy un hombre afortunado por tenerte a mi lado.
-Si lo dices por mi dinero, no estoy en mi mejor momento.
-Te quiero, Lola.
-Yo también te quiero, Julio.
Por eso haría cualquier cosa por ti.
Sólo te pido que no vuelvas a mentirme.
-De acuerdo.
-Si quieres despedirte de Elena y de las chicas... ...por mí está bien.
-No, ya me he despedido y no se me ocurre mejor sitio que estar aquí contigo.
[ Risas ] -A ver, un segundo, un segundo, un segundo, que he decidido decir unas palabras.
-¿Qué pasa?
-Ana, bájate de ahí, que llevas media botella.
Te vas a caer.
-¿Te quieres callar?
Eres muy mayor.
[ Risas ] Voy a decir unas palabras.
Bueno; a ver, vosotras sabéis que a mí me encantan los hombres.
Me encantan y soy muy feliz con ellos... ...y bueno, nunca habría podido imaginar que un grupo de mujeres me iba a hacer tan feliz.
-Pues yo también quiero.
-Venga, a ver.
[ Charlas indistintas ] -Bueno, a ver.
Yo me considero muy buena cocinera.
-Lo eres.
-Muy, muy buena.
-Lo eres, lo eres.
-Buenísima.
-Por eso nunca podía imaginar que todavía tendría tantas cosas bonitas que aprender de todas vosotras.
♪♪ -¿Sólo de cocina?
-[ Riendo ] Bueno, de todo.
♪♪ -Bueno, Cecilia también.
Ahora, venga.
[ Risas ] Yo no he tenido una vida fácil.
En este restaurante me han secuestrado, me he enfrentado a matones y lo peor de todo, he tenido que aguantar los ronquidos de Ana.
-Pero bueno... -Que ronca mucho.
-No es verdad eso, no le hagáis caso.
No es verdad.
-Pero todo ha sido muy fácil porque vosotras lo hacéis todo muy fácil.
-Pues yo... -Sube, venga, sube.
-Vale, vale.
♪♪ -[ Riendo ] Pues yo aquí he conseguido algo que creía imposible.
Confiar en mí lo suficiente como para perseguir mi sueño, pero sólo quiero que este sueño se cumpla con vosotras.
♪♪ Con todas vosotras.
♪♪ No quiero esto.
[ Música tensa ] -Rosa, ¡¿qué haces?!
¡No!
¡No, no, Cecilia!
-Muy bien, me habéis fastidiado el gesto porque yo rompí mi carta cuando te fuiste a por los segundos planos.
-Chicas, estáis locas, todas locas.
-Tú sí que estás loca si piensas que vas a librarte de nosotras tan fácilmente.
Porque todo esto lo estamos logrando gracias a ti.
-Lourdes, es que yo no sé si esto va a funcionar.
-Eso mismo pensaba yo el día que dijiste que querías abrir este restaurante.
-Si alguien puede hacer que esto funcione eres tú, Elena.
[ Música suave ] ♪♪ -Anda, que sí, Elena.
-Me subo, eh.
-¡Vamos!
♪♪ -¡La Favorita no cierra!
[ Música triunfal ] ♪♪ -No voy a ningún sitio.
♪♪ BILLETE DE FERROCARRIL ♪♪ ♪♪ [ Música suave ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Te voy a tratar tan bien que dejarás de echarlo de menos enseguida, ya verás.
-Estoy segura de que sería así, César, pero no me puedo ir contigo a Sevilla.
[ Música triste ] Yo no elegí nacer en familia noble y ni siquiera elegí casarme con tu hijo... ♪♪♪ ...pero esto sí.
♪♪ Esto sí lo he elegido yo.
El único sueño que he tenido en mi vida ha sido cocinar, crear platos y cocinarlos.
Lo siento, pero no soy capaz de renunciar a eso tan fácilmente.
♪♪ Puede que tengas razón y tenga algo de marquesa, pero te aseguro que tengo bastante más de cocinera.
♪♪ Está bien.
-¿Está bien?
¿No te enfadas?
-No, en absoluto.
Me esperaba otra respuesta, pero... Elena, eres la única familia que me queda.
La única.
Ten presente que lo único que yo quiero es que tú seas feliz.
Si lo que quieres es quedarte, tienes todo mi apoyo.
♪♪ -César, me da mucha vergüenza esto y no quiero abusar de tu confianza, pero... ...la verdad es que aquí estamos en problemas y me vendría bien un poco de apoyo económico.
-Por supuesto, cuenta con ello.
No tienes por qué darme explicaciones.
Confío plenamente en ti y el dinero es el último de mis problemas.
¿Cuánto necesitas?
-Escríbelo tú misma.
-Gracias.
Eres un padre para mí; prometo devolvértelo pronto, y prometo, sobre todo, ir a visitarte a Sevilla en cuanto pueda.
♪♪ -Fíjate que estoy pensando que no va a ser necesario.
♪♪ Me voy a quedar una temporada contigo aquí en Madrid, si no te importa.
Además, así podré seguir buscando a ese malnacido de Pelayo.
No voy a parar hasta que lo encuentre.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -Señoras... y Fermín les hizo la luz.
-Aleluya, ahora solamente tenemos que duplicar los clientes.
-Vamos, chicas, que tenemos a don Amante y sus amigos del dominó hambrientos.
-Cecilia, ¿cómo van esos pimien...?
¿Cecilia?
-Ceci, la pobre está en el aseo otra vez, pero te ayudo yo, que ya he terminado el flan.
♪♪ ♪♪ -Perdón.
♪♪ Ahora vuelvo.
♪♪ -¿Le sentaría mal la cena?
-No, no es eso.
Yo creo... Creo que está en estado.
-¿Embarazada?
¿Cecilia?
No puede ser.
-Sí.
Yo creo que sí.
-Que no, mujer.
Que no le ha dado tiempo a hacer nada con Manuel aún.
-No, no es de Manuel.
No me salen las cuentas.
Creo que venía con el bombo de Sevilla.
[ Música dramática ] ♪♪ -Pero entonces sólo puede ser de... ♪♪ -Elena.
-Julio.
¿Qué haces aquí?
[ Música suave ] -Que no podía dormir... ...porque cada vez que cierro los ojos pienso en ti.
Veo tu cara en todos lados y sé que a ti te pasa lo mismo.
-Julio, pero no-- -Sí, sé lo que me vas a decir.
♪♪ Que esto no está bien, que está el restaurante, Lola... ♪♪ Pero me da igual.
Me da todo igual.
Quiero estar contigo.
Elena... ♪♪ ...te quiero.
♪♪ ♪♪ [ Música dramática ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ [ Gemido de Elena ] ¡Ay, Julio!
♪♪ ♪♪ [ Voces en eco ] -Elena.
Elena.
[ Música cesa bruscamente ] [ Elena gritando ] -¡¿Elena?!
-¡Lourdes!
-Ay, hija.
¡Qué pesadilla estabas teniendo!
-Horrible.
-Ya.
-Horrible.
-Ya lo veo, ya lo veo.
Casi se te sale el corazón por la boca y estás empapada.
Pues menos mal que te he despertao.
-Menos mal, sí.
-Jesús, qué susto.
-¿Qué pasa?
-Que ha venido el sereno.
Dice que hay luz en el restaurante.
Que ha entrao alguien.
[ Música misteriosa ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Elena.
-[ Siseando ] ¡¿Qué, qué?!
-¿No deberíamos llamar a la policía?
-Sí, claro, y les enseñamos la colección de cajas de contrabando que tenemos ahí guardadas.
-Ay.
-De esto nos encargamos tú y yo, Lourdes.
No va a pasar nada.
-[ Jadeo de Lourdes ] -¡¿Qué?!
♪♪ -Si es que no me debería haber levantao de la cama.
-Cállate.
♪♪ ♪♪ Hay luz.
-¿Qué hacemos?
-Espera, espera.
-Elena, ¿dónde vas?
No me dejes sola.
♪♪ Elena.
♪♪ -Coge esto.
♪♪ -¿Cuál es el plan?
¿Echar a los ladrones a sartenazos?
-Que no son ladrones, es el cretino de don Benito, que piensa que está en su casa y puede entrar y salir como le dé la gana.
-Ya.
-Me va a oír.
A la de tres.
Uno, dos... ¡Tres!
¡¿Quién está ahí?!
-¡Salga!
[ Cecilia atragantándose ] Madre de Dios, Cecilia, ¿qué haces aquí?
-Que se habían acabado las galletas en casa.
[ Respirando con dificultad ] -Venga, hija, tranquila.
¿Ya se te ha pasado el susto?
Porque yo todavía lo tengo en el cuerpo.
¿Cómo se te ocurre, chiquilla?
-Es que tenía mucha hambre.
Serán los nervios.
-Sí, claro.
Eso será.
-Anda, vete a casa.
Ya cierro yo.
-Elena ya ha empezado con los antojos.
Hay que decírselo, o va a arramplar con media despensa.
-Lo sé, Lourdes, pero hay que decirlo con tacto, y no es tan fácil.
-¿No?
Pues claro que es fácil.
Sólo hay que decirle: "Cecilia, estás más preñada que mi gata cada vez que sale de paseo por el pueblo" y ya está.
-Por Dios, mujer, nada, ya se lo digo yo, de verdad, pero déjame buscar el momento.
-Pues no tardes, porque el bombo se le va a empezar a notar ya.
-Madre mía, qué nochecita.
-Con esto tenéis para cinco meses de protección.
-Seis.
Son seis meses, no cinco.
[ Suspirando ] -Si la señorita dice que son seis, tendrá razón.
Tiene pinta de haber ido a la escuela, no como yo [ risa ], pero esto no lo habéis ganado con propinas, ¿no?
¿Quién ha sido el incauto que os ha dejado semejante dineral?
-Pues no es asunto suyo.
Si no disculpa, tenemos trabajo.
-[ Suspiro ] Si tú lo dices, morena.
-Se le olvida algo.
Quiero que saque las cajas de mi despensa.
No quiero contrabando en mi cocina.
-Al final va a resultar que no eres tan lista.
Que me hayas pagado no significa que te vayas a deshacer de mi, guapa.
Las cajas se quedan donde están.
Más os vale poner a funcionar esto, porque si dentro de seis meses no tenéis para seguir pagando, se convertirá en mi almacén y vosotros acabaréis mal, muy mal.
¿Verdad, Julito?
Ah, ¿cómo tienes la mano?
Deberías aprender de tu socio y estarte calladita.
Ya nos veremos.
-Bueno, al menos tenemos seis meses de tranquilidad, ¿no?
[ Bullicio de calle ] [ Música ominosa ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Se puede saber qué te pasa?
-[ Bocanada ] -No has abierto la boca en toda la reunión.
Vamos a estar seis meses sin don Benito.
-Debería estar contentísimo.
-Uy, sí, contentísimo.
Me encanta que tomes decisiones sin consultarme.
-Pero ¿Qué dices?
Si yo te lo consulto todo.
-Sí, como pedirle el dinero a tu suegro.
-Bueno, ¿podemos no hablar de esto aquí en medio?
-¿Qué más da si está esto prácticamente vacío, Elena?
-Julio, le pedí el dinero a César porque estábamos en una situación horrible.
-No me digas.
No me he dado cuenta.
Deberías haberme consultado.
Soy tu socio.
-Ya, ¿y tú me consultaste a mí antes de ir a la carnicera?
Mira, ya está; está claro que tenemos nuestras diferencias, pero estamos juntos en esto.
-¿Seguro?
Porque tengo la sensación de que todas las decisiones las tomas tú sola.
Primero querías cerrar, ahora quieres quedarte.
Lo mejor de todo: yo te doy igual.
-¿Qué dices?
Si yo lo que quiero es que lo nuestro funcione.
-¿Lo nuestro?
¿Te refieres...?
-Lo... De... A... Nuestro restaurante.
[ Música coqueta ] -Claro, el restaurante.
♪♪ -Pues mira, no.
Tú y yo-- -Por favor, Elena.
♪♪ Creo que ha sido un error pensar que tú y yo podíamos ser algo más que socios.
♪♪ Deberíamos centrarnos en lo que es mejor para el negocio.
♪♪ -Muy bien.
♪♪ Pues hablando de eso, hay una decisión que tenemos que tomar del restaurante.
-Sí.
-Como socios.
-Bien.
No creo que nos cueste mucho tomar una decisión.
Ponernos de acuerdo.
-Claro que no.
-Bien, pues eso.
♪♪ -Te hemos llamado porque Julio y yo no nos ponemos de acuerdo.
-A lo mejor es porque es una cabezota y no da su brazo a torcer.
-Pues porque tú eres un orgulloso que no escucha.
Como sabrás, necesitamos más que nunca que esto vaya como la seda, y está claro que con Roberto no funciona bien.
No.
-¿Me vais a despedir?
-No, tranquila.
A quien quieren echar es a Roberto y yo me niego.
-Como cada uno piensa una cosa, pues decides tú.
-¿Yo?
-Sí, tú.
-Sí, tú.
-¿Yo, despedido?
-Mm-hmm.
Te puedes ir ya si quieres; aquí tienes el sobre con el dinero que se te debe.
El uniforme ya lo traerás.
-No, no.
¿Dónde está Julio?
Tengo que hablarlo con él.
-No hace falta, no hace falta.
Julio y Elena me dieron el poder para decidir y he decidido que te marches.
♪♪ -No vas a encontrar a nadie como yo, eh.
-La idea es esa, encontrar a alguien mejor.
Creo que no será muy difícil, además.
Mira, ha sido un placer.
Eso sí, el uniforme te lo metes por donde te quepa.
♪♪ ♪♪ -Qué guapa estás hoy, Ceci.
-Tú sí que estás guapo.
-No, tú más.
[ Cecilia riendo ] -¿Te puedo dar un beso?
-No, aquí no, tontorrón, que me da vergüenza si nos ven.
[ Risas ] -¿Qué hacéis?
-Aquí, mirando a los tortolitos, que están muy graciosos.
-Pues menos cotorrear y más terminar el arroz con leche, chata, que para eso estás aquí.
-Yo mejor me voy antes de que me muerda.
♪♪ -Si sólo está enfadada conmigo.
Como voté que se fuera, se piensa que no la quiero aquí.
Si supiera que sólo quiero lo mejor para ella.
-¿y por qué no se lo dices?
-¿Cómo?
Ni me mira ni me habla.
Si es que se ha ido a dormir al salón.
-Habla con ella.
Seguro que te escucha.
-Bueno, ¿qué?
¡¿Aquí no emplata nadie?!
-O no.
-Hola.
-¿Se lo dices tú o se lo digo yo?
-Ay, Lourdes, es que mírala.
Es que está enamorada.
Me da penita.
-Ay.
-Necesito más tiempo para eso.
-Tiempo, tiempo, no sé para qué necesitamos tanto tiempo.
¡Ay!
-¡¿Qué?!
El caldo de cabrito, que reposa en casa, hay que ir por él.
-Sí, sí.
-Voy.
-Voy yo.
Voy yo.
-Sí, sí.
-Venga.
[ Bullicio de calle ] -[ Elena gritando ] -El cabrito.
-Tampoco hace falta insultar.
Aunque me lo merezco por ir sin mirar.
Lo siento.
-No, el caldo era de cabrito.
Madre mía, cómo le he puesto.
Qué vergüenza.
-No se preocupe, ya.
Ya el... [ Música romántica ] -Yo trabajo aquí.
Si quiere pasar dentro, le puedo limpiar bien.
-Buena idea.
Antes de que me vean, sí.
-¿Que le vean?
-¿Entramos?
Tengo algo de prisa.
-Claro, sí.
Ay, discúlpeme.
Qué vergüenza.
Pase, por favor, venga.
♪♪ Madre mía, espero no haberle arruinado el abrigo.
Qué desastre.
-Estamos empatados.
Yo le he arruinado el caldo.
¿Lo hizo usted?
-Sí.
-¡Mm!
Guau.
Esto está delicioso.
Su jefe debe estar muy orgulloso de tenerla trabajando aquí.
Bueno, mi jefe soy yo.
Si no, me habrían despedido seguro.
¿Puedo?
-Por favor.
-Cocinera y patrona.
Si lo hace todo igual de bien, seguro que llegará muy lejos.
-Bueno, menos llevar ollas por la calle.
Eso no se me da muy bien.
-Culpa mía, que iba distraído.
Menos mal que no me han seguido aquí.
-¿Por qué le siguen?
-¿Eh?
¿Que si está metido en algún tipo de lío?
Es que aquí ya tenemos muchos problemas.
Entonces no quiero más.
-Tiene gracia.
-Es graciosa, sí.
[ Continúa riendo ] No, pero... Eso.
-¿Usted no sabe quién soy?
-¿Debería?
¿Nos conocemos?
-Disculpe, es que no caigo.
-¿Cómo se llama?
-Elena.
-Pues créame, Elena, si nos hubiéramos conocido antes, yo me acordaría.
-Ah, vaya.
[ Aclara garganta ] -Pero de verdad, ¿no le sueno de nada?
¿De nada?
¿Si hago así?
Mejor.
Espere.
-Elena... [ Exclamación fuerte ] ♪♪ Ay.
-Hola.
-Hola.
-Eh... ¿puedes venir?
-Sí.
¿Si me disculpa?
-Por supuesto.
♪♪ -[ Risita ] Adiós.
-Adiós.
-¿Qué te pasa?
-Félix, adió... Elena.
Elena.
No, por aquí, por aquí.
Elena.
-¿Félix Montenegro?
-Claro.
Pero ¿cómo no has podido reconocerle?
-Porque no lo he visto en mi vida.
-Si es el actor más famoso del momento.
¿Nunca has visto "La venganza del califa"?
-Ah-ah.
-¿"Un ramo para mi mujer"?
-Ah-ah.
-¿"Rapsodia de emociones para dos"?
-¿Eso es un título?
Madre mía, qué horror.
-Pero ¿tú qué hacías cuando eras marquesa para divertirte, ganchillo?
-No, iba a exposiciones, a la ópera, al teatro.
Pero que la moda del cinematógrafo pues no me interesa mucho.
-Bueno, pues saca el interés de donde quieras y le invitas a comer.
¿No querías un empujón para el negocio?
Aquí lo tienes.
Pero ¿Dónde se ha metido?
Ah, ahí está.
-¿Qué hago?
-Venga.
-Sr.
Montenegro.
-Ah, ya veo que su compañera ya le ha puesto el día.
-Nos gustaría invitarle a comer, por las molestias del abrigo.
-Me encantaría, pero no puedo, lo siento.
Tengo una reunión con el director de mi próxima película.
-Pues nada, ha sido un placer.
Ahora entiendo por qué se ocultaba por la calle.
Supongo que algún periodista indiscreto le andaba persiguiendo.
-Muchas gracias por todo.
-A usted.
-Adiós.
-Adiós.
[ Gritos de multitud ] -Ahí está.
-Señor Montenegro, unas palabras.
-Disculpe.
[ Aclamaciones indistintas afuera ] -Ojalá sólo fuera un periodista.
¿Qué hora es?
Voy a llegar tardísimo.
-No, venga conmigo, tengo la solución.
Venga, sígame.
[ Multitud aclamando ] Venga por aquí.
-No sabe cuánto le agradezco todo esto.
-No, por favor, si soy yo, que debió caer que estaba ante la gran estrella de "Rapsodia para dos califas" y "La venganza de las emociones".
-[ Riendo ] Sí, o también "La venganza del califa" o "Rapsodia de emociones para dos", ¿no?
Ay, lo siento mucho, es que el cine y yo no nos llevamos bien.
-No se preocupe; hacía mucho que no tenía una conversación normal y corriente y lo echaba de menos.
-Un placer.
-Una suerte.
-Sí, porque el caldo que le tiré estaba frío.
Por eso, sobre todo por eso, pero también por haberla conocido.
[ Música romántica ] Me voy.
♪♪ -Adiós.
-Adiós.
♪♪ ♪♪ -¿Sabes cuántas mujeres darían un brazo por que Félix Montenegro las mirase como te ha mirado a ti?
-Déjate de fantasías y vamos a trabajar, anda.
-♪ La Ceci tiene novio ♪ -¿Te quieres callar?
Que Manuel me ha invitado a salir y no sé ni de qué hablar con él.
-Pero si a ti te encanta darle al pico; esos son los nervios, hermanita.
-Pues sí, estoy atacada.
Nunca hemos estado a solas.
Bueno, sí, en la feria y en el colmado.
Pero es que esto es distinto.
El otro día le besé.
-¡No!
Así, sin pensar.
Pero es que ahora me entran unos sófocos que no sé.
-Si quieres te acompaño.
-A ver, tenerte a ti de sujetavelas tampoco lo veo.
-Pues llévate alguien más.
-Una cita de parejitas.
-Claro.
[ Trinos afuera ] Mira, vamos a tomarnos un chocolate con churros, Algún digestivo rico, y si se tercia con alegría, nos echamos unos bailes.
¿Cómo lo ves?
-Pues muy bien, pero tú no tienes acompañante.
Bueno, se lo podrías decir a tu amiga.
-[ Risa nasal ] Anda, que no eres listo tú, ni ná'.
[ Música suave ] ♪♪ [ Timbre de atención ] -Uy, perdón.
-No.
Bueno, perdón.
No.
Si no... yo ya... Bueno, que yo me iba... Sí.
Luego os veo.
-Nos has pillado como dos novios en la feria.
-Sí, se os veía muy contentos.
-Bueno, no nos engañemos.
Si mi marido está así es por ti.
-¿Por mí?
-Porque al final no te has ido y os habéis dado otra oportunidad.
-¿Oportunidad?
-Al restaurante, me refiero.
-Claro, claro.
-Sí.
-No sabes cómo me alegra.
Julio es tan feliz aquí que hubiera sido una pena cerrar todo esto.
Él te hubiera echado mucho de menos.
-Hablando de eso... ...quería devolverte esto.
-Pero, Elena, empeñé estas joyas para ayudaros.
-Lo sé, y te estaré eternamente agradecida, pero necesitaba recuperártelas.
-Si te hubieras ido, Julio no hubiera sido el único en echarte de menos.
-¿Ya está?
¿Te vas?
-Sí, pero no empieces a celebrar que sólo me voy de la habitación, no del restaurante.
A partir de hoy duermo con Cecilia.
-¿De verdad es necesario?
-Prefiero compartir habitación con alguien a quien le importo.
-Y dale, que yo no quería echarte.
-No, claro.
Votaste para que me dieran el premio al mejor marmitaco de las fiestas de Santurce.
¿no te digo?
-Lourdes, que yo sólo quiero lo mejor para ti.
-Chicas, aquí traigo mis cosas.
¿Estabais arreglando lo vuestro?
-Aquí no hay nada que arreglar.
-Perdona que no te ayude, pero es que hoy tengo la primera cita con mi novio y estoy un poco nerviosa.
¿He dicho novio en vez de Manuel?
-Sí, hija, sí.
Unas 50 veces en los dos minutos que llevo aquí.
Madre mía.
Creo que me voy a hacer una manzanilla.
A ver si soy capaz de digerir tanta emoción.
¿Quieres que te haga una?
-No, gracias.
Si ya estoy mejor.
Aunque he devuelto tres veces con los nervios de la cita.
-Sí, claro, será eso, los nervios.
-Yo creo que es de comer mucho.
Con el gusanillo que me entra, me voy a poner enorme.
-Estás guapísima.
[ Aclara garganta ] Cecilia, quería comentarte una cosa.
-Cecilia, ¿para qué me llevas a tu cita?
¿De carabina?
-¿Qué?
No te llevo de-- -De carabina.
-Mira, bastante tengo con los nervios que me traigo para que encima tú me pongas más nerviosa.
Vámonos, que Manuel debe estar abajo esperando.
Vamos.
♪♪ -Elena, perdona, ¿qué me decías?
-¿Yo?
-Sí.
-Sí, sí, eh... que... -Que te lo pases muy bien.
[ Risas ] -Gracias.
Support for PBS provided by:
















